La Zumaia Flysch Trail de este año tendrá dos recorridos, uno de 14,9 kilómetros y otro de 22,75 kilómetros. El recorrido corto ha sido organizado por primera vez este año, mientras que el largo presenta novedades, ya que pasará por nuevos tramos. De esta manera, los miembros del grupo de provisiones han tenido que hacer cambios en los controles de avituallamiento. Para conocer todos estos cambios hemos hablado con Karlos del Pilar, miembro del equipo.


Según ha explicado, el primer control será en Elorriaga, y servirá tanto para el recorrido largo como para el corto: «Y es que en el corto recorrido, pasada ese primer control, y al emprender el camino de vuelta, el segundo control también será el de Elorriaga.. A continuación, tienen el tercer control de avituallamiento en la ermita de San Telmo. Por lo tanto, en el recorrido corto hay un total de tres controles, a los que hay que sumar el del final de la carrera».


En cambio, en el recorrido largo, a pesar de ser un camino diferente, los controles del inicio son los mismos que en la carrera corta, como el de Elorriaga. «Al recorrido de este año se le ha sumado Mendata, por lo que los corredores tendrán el segundo control al bajar Mendata. El de Elorriaga está a 4,5 kilómetros, y el de Mendata está en 9 o 10 kilómetros. Posteriormente, los corredores se dirigirán hacia Errota Berri en dirección a Zumaia, y antes de la cuesta de Errota Berri contarán con un nuevo control. Luego, los corredores tomarán hacia Arantza, y una vez en Elorriaga, tendrán el mismo control del inicio, y por último, tendrán el de la ermita de San Telmo», detalla del Pilar.


Comida y bebida
En los controles de avituallamiento los corredores tendrán a su disposición comida y bebida, pero no en todas. «El control de Errota Berri viene después de un descenso y además tiene otros dos controles muy seguidos, por lo que se podrá encontrar sobre todo líquido. Lo mismo en el de la ermita de San Telmo, ese tendrá productos líquidos porque es el último y a los corredores solo les faltará subir Talaimendi. En el resto, dispondrán de productos líquidos y sólidos. Una vez llegada la meta, el control tendrá de todo», explica el miembro del grupo de provisiones.


La importancia de los controles de avituallamiento es grande en las carreras, sobre todo en lo que refiere a la ingesta de bebidas, por la hidratación. «Aunque varía mucho según el día, el nuestro es un entorno húmedo y eso condiciona mucho. Lo hemos visto en estas últimas semanas, con un nivel de humedad del 90%, y aunque el día no sea soleado, el corredor suda mucho y es imprescindible devolver al cuerpo ese líquido perdido. Por eso, en los controles ofrecemos agua e isotónicos. En lo que respecta a los sólidos, en cambio, ofrecemos alicientes: plátanos, chocolate, barritas… Es cierto que a día de hoy, muchos corredores llevan su propia comida, pero la comodidad también es importante y los que lo prioricen, tendrán su oportunidad en los controles. Es más, saber que cada cuatro o cinco kilómetros vas a tener un control es bueno para el corredor».


Mentalmente también ayudan los controles de avituallamiento, ya que en algunos tramos no suele haber gente animando, y es de agradecer que haya gente en los controles para dar ánimos: «Los corredores disputan la carrera, pero sin los voluntarios de los controles se haría más difícil y dura, por lo que es de agradecer toda la ayuda», concluye.